«La gente que sabe entender reconoce que mis palabras son justas y verdaderas. No busquen las riquezas, mejor busquen mis enseñanzas y adquieran mis conocimientos, pues son más valiosos que el oro y la plata. ¡Los más ricos tesoros no se comparan conmigo! Proverbios 8.9-11, TLA
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viernes, 8 de agosto de 2014

DIA 262 Proverbios 4:1-27

No hay nada como la sabiduría

4 Queridos jovencitos:
cuando su padre los instruya,
préstenle atención,
si realmente quieren aprender.

2 Yo, como maestro,
les doy este buen consejo:
no abandonen sus enseñanzas.

3 Yo también fui niño;
tuve un padre y una madre
que me trataban con ternura.

4 Mi padre me dio este consejo:
«Grábate bien lo que te digo,
y haz lo que te mando;
así tendrás larga vida.

5 Hazte cada vez
más sabio y entendido;
nunca olvides mis enseñanzas.
¡Jamás te apartes de ellas!

6 Si amas a la sabiduría
y nunca la abandonas,
ella te cuidará y te protegerá.

7 Lo que realmente importa
es que cada día seas más sabio
y que aumentes tus conocimientos,
aunque tengas que vender
todo lo que poseas.

8 Valoriza el conocimiento,
y tu vida tendrá más valor;
si haces tuyo el conocimiento,
todos te tratarán con respeto,

9 y quedarán admirados
de tu gran sabiduría.

10 »Escúchame, jovencito:
hazme caso y vivirás muchos años.

11 Yo, como maestro,
te enseño a vivir sabiamente
y a siempre hacer el bien.

12 Vayas rápido o despacio,
no tendrás ningún problema
para alcanzar el éxito.

13 Acepta mis enseñanzas
y no te apartes de ellas;
cuídalas mucho,
que de ellas depende tu vida.

14 No te juntes con gente malvada
ni sigas su mal ejemplo.

15 ¡Aléjate de su compañía!
¡Aléjate, y sigue adelante!

16
Esa gente no duerme
hasta que hace algo malo;
¡no descansa hasta destruir a alguien!

17 En vez de comer,
se satisface cometiendo maldades;
en vez de beber,
festeja la violencia que comete.

18 »La vida de los hombres buenos
brilla como la luz de la mañana:
va siendo más y más brillante,
hasta que alcanza todo su esplendor.

19 La vida de los malvados
es todo lo contrario:
es como una gran oscuridad
donde no saben ni en qué tropiezan.

20 »Querido jovencito,
escucha bien lo que te digo.

21 Grábate bien mis enseñanzas,
y no te apartes de ellas,

22 pues son una fuente de vida
para quienes las encuentran;
son el remedio para una vida mejor.

23 Y sobre todas las cosas,
cuida tu mente,
porque ella es la fuente de la vida.

24 No te rebajes diciendo
palabras malas e indecentes.

25 Pon siempre tu mirada
en lo que está por venir.

26 Corrige tu conducta,
afirma todas tus acciones.

27 Por nada de este mundo
dejes de hacer el bien;
¡apártate de la maldad!»

Traducción en lenguaje actual (TLA)
Copyright © 2000 by United Bible Societies






domingo, 22 de junio de 2014

DIA 216 Hebreos 12:1-13

Los sufrimientos y nuestra confianza en Dios

12 ¡Todas esas personas están a nuestro alrededor como testigos! Por eso debemos dejar de lado el pecado que es un estorbo, pues la vida es una carrera que exige resistencia.

2 Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor. Jesús soportó la vergüenza de morir clavado en una cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios.

3 Piensen en el ejemplo de Jesús. Mucha gente pecadora lo odió y lo hizo sufrir, pero él siguió adelante. Por eso, ustedes no deben rendirse ni desanimarse, 4 pues en su lucha contra el pecado todavía no han tenido que morir como él.

5 Pero ustedes parecen haberse olvidado ya del consejo que Dios les da a sus hijos en la Biblia:

«Querido jovencito,
no tomes las intrucciones de Dios
como algo sin importancia.
Ni te pongas triste
cuando él te reprenda.

6 »Porque Dios corrige y castiga
a todo aquel que ama
y que considera su hijo.»

7 Si ahora ustedes están sufriendo, es porque Dios los ama y los corrige, como si fueran sus hijos. Porque no hay un padre que no corrija a su hijo. 8 Si Dios no los corrige, como lo hace con todos sus hijos, entonces ustedes no son en verdad sus hijos. 9 Cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y nosotros los respetábamos. Con mayor razón debemos obedecer a Dios, que es nuestro Padre que está en el cielo, pues así tendremos vida eterna.

10 Cuando éramos niños, nuestros padres nos corregían porque pensaban que eso era lo mejor para nosotros. Pero Dios nos corrige para nuestro verdadero bien, para hacernos santos como él. 11 Desde luego que ningún castigo nos gusta en el momento de recibirlo, pues nos duele. Pero si aprendemos la lección que Dios nos quiere dar, viviremos en paz y haremos el bien.

12 Por todo eso, no debemos dejar de confiar totalmente en Dios. Si la vida es como una carrera, y ustedes tienen ya cansadas las manos y débiles las rodillas, cobren nuevas fuerzas. 13 Corran por un camino recto y parejo, para que el pie que esté cojo se sane y no se tuerza más.

Traducción en lenguaje actual (TLA)
Copyright © 2000 by United Bible Societies





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