«La gente que sabe entender reconoce que mis palabras son justas y verdaderas. No busquen las riquezas, mejor busquen mis enseñanzas y adquieran mis conocimientos, pues son más valiosos que el oro y la plata. ¡Los más ricos tesoros no se comparan conmigo! Proverbios 8.9-11, TLA
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domingo, 8 de junio de 2014

DIA 202 - Ezequiel 39:21-29

Dios se compadece de Israel

21 »Yo mostraré mi gran poder a todas las naciones. Todas ellas verán que yo soy un juez que dicta sentencia y castigo. 22 Y a partir de ese día, los israelitas reconocerán que yo soy su Dios.

23-24 »También las naciones reconocerán que los israelitas tuvieron la culpa de haber ido presos a otros países. Si yo los abandoné, fue porque resultaron infieles. Si dejé que cayeran bajo el poder de sus enemigos, y que los mataran en batalla, fue porque se lo merecían.

25 »Pero les aseguro que tendré compasión de todo el pueblo de Israel, y ustedes volverán a ser felices; así haré que todos me guarden el debido respeto. 26-28 Es verdad que permití que se los llevaran presos y que los dispersaran entre las naciones, pero cuando yo libere a todos ellos, y vuelva a reunirlos en su tierra, reconocerán que yo soy su Dios.

»Entonces vivirán tranquilos, sin que nadie los asuste, y se olvidarán de su vergüenza y de su desobediencia. Todo esto lo haré en favor de mi pueblo, en presencia de muchas naciones. Así les mostraré que yo soy diferente. 29 Derramaré mi espíritu en el pueblo de Israel, y no volveré a darle la espalda. Juro que así lo haré».

Traducción en lenguaje actual (TLA)
Copyright © 2000 by United Bible Societies





lunes, 2 de junio de 2014

DIA 196 - Lamentaciones 3:1-33

Tercer lamento acróstico[a]

El profeta

3 Yo soy el que ha sufrido
el duro castigo de Dios.

2 Él me forzó a caminar
por los caminos más oscuros;

3 no hay un solo momento
en que no me castigue.

4-6 Oscura tumba es mi vida;
¡es como si ya estuviera muerto!
Dios me rodeó por completo
de la miseria más terrible.
Me dejó sin fuerzas;
¡no tengo un solo hueso sano!

7-9
Se niega Dios a escucharme,
aunque siempre le pido ayuda.
A cada paso me pone tropiezos
y me hace perder el camino.
Me tiene preso y encadenado.
¡No puedo escaparme de él!

10-12
Objeto soy de sus ataques;
¡soy el blanco de sus flechas!
Como animal feroz me vigila,
esperando el momento de atacarme.
¡Me obliga a apartarme del camino
para que no pueda defenderme!

13-15
Ya me partió el corazón
con sus terribles flechas.
Dios ha llenado mi vida
de tristeza y amargura.
Todo el día y a todas horas,
la gente se burla de mí.

16
Estoy completamente derrotado,
porque Dios me hizo caer.

17
Ya no tengo tranquilidad;
la felicidad es sólo un recuerdo.

18
Me parece que de Dios
ya no puedo esperar nada.

19
Los más tristes recuerdos
me llenan de amargura.

20
Siempre los tengo presentes,
y eso me quita el ánimo.

21
Pero también me acuerdo
de algo que me da esperanza:

22
Sé que no hemos sido destruidos
porque Dios nos tiene compasión.

23
Sé que cada mañana se renuevan
su gran amor y su fidelidad.

24
Por eso digo que en él confío;
¡Dios es todo para mí!

25
Invito a todos a confiar en Dios
porque él es bondadoso.

26
Es bueno esperar con paciencia
que Dios venga a salvarnos,

27
y aprender desde nuestra juventud
que debemos soportar el sufrimiento.

28
Es conveniente callar
cuando Dios así lo ordena.

29-30
Y olvidar la venganza
cuando alguien nos golpea.
Debemos esperar con paciencia
que Dios venga a ayudarnos.

31
Realmente Dios nos ha rechazado,
pero no lo hará para siempre.

32-33
Nos hace sufrir y nos aflige,
pero no porque le guste hacerlo.
Nos hiere, pero nos tiene compasión,
porque su amor es muy grande.

Footnotes:
a.Lamentaciones 3:1 Acróstico: Véase nota en 1.1.

Traducción en lenguaje actual (TLA)
Copyright © 2000 by United Bible Societies





lunes, 26 de mayo de 2014

DIA 191 -Isaías 40:1-17

Dios consuela a Jerusalén

40 Dios dijo:
«¡Consuelen a mi pueblo!
¡Denle ánimo!

2 Hablen con mucho cariño
a los habitantes de Jerusalén,
y anúncienles de mi parte
que ya han dejado de ser esclavos.
Ya les hice pagar por sus pecados,
y el castigo que han recibido
es más que suficiente».

El camino de Dios en el desierto

3 Isaías anunció:
«Preparen para Dios
un camino en el desierto.

4 Rellenen todos los valles
y conviertan en llanura
la región montañosa.

5 Entonces Dios mostrará su poder
y lo verá la humanidad entera.
Dios así lo ha dicho.

El poder de la palabra de Dios

6 »Alguien me ordenó que gritara,
y yo pregunté: “¿Qué debo gritar?”
Entonces escuché:
“Grita que todo ser humano
es como la hierba
y como las flores del campo.

7 Grita que la hierba se seca,
y las flores se marchitan,
cuando Dios lanza sobre ellas
el viento del desierto.

8 En cambio, la palabra de Dios
permanece para siempre”».

¡Dios llega con poder!

9 Dios le dijo a Isaías:
«Súbete a una montaña
y anuncia esta buena noticia
a los habitantes de Jerusalén.
No tengas miedo;
grita con todas tus fuerzas
y di a las ciudades de Judá:

“¡Aquí viene nuestro Dios!

10 ¡Viene con todo su poder!
Dios es un rey poderoso,
y trae con él a su pueblo,
el pueblo que ha liberado.

11 Viene cuidando a su pueblo,
como cuida un pastor a su rebaño:
lleva en brazos a los corderos
y guía con cuidado a las ovejas
que acaban de tener su cría”».

Nadie es más grande que Dios

12 Isaías dijo:
«Dios puede medir el océano
con la palma de su mano.
Puede calcular con los dedos
toda la extensión del cielo.
Dios es capaz de recoger
todo el polvo de la tierra,
y de pesar en una balanza
los cerros y las montañas.

13-14 »A Dios nadie le enseña nada;
nadie le da consejos
ni lecciones de ciencia y sabiduría.

15 »Las naciones son, para él,
como una gota de agua;
¡como un grano de polvo en la balanza!
Los poderosos países
que están en las islas del mar
son para él lo mismo
que un simple grano de arena.

16 »No hay en los bosques del Líbano,
animales ni leña suficientes
para presentar en su altar
una ofrenda como él se la merece.

17 Para Dios, nada valen las naciones;
¡son lo mismo que nada!

Traducción en lenguaje actual (TLA)
Copyright © 2000 by United Bible Societies





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